El agua de la oficina es uno de esos gastos que nadie revisa. Se pide como se ha pedido siempre, la factura es pequeña comparada con el alquiler o las nóminas, y ahí se queda. Pero cuando se suman todos los conceptos, el número sorprende.
Lo que se ve en la factura
Una plantilla de 20 personas consume aproximadamente 1,5 litros de agua por persona y jornada, contando lo que se bebe y los cafés. Son 30 litros al día, unos 600 litros al mes con 20 días laborables.
Con garrafas de 19 litros para dispensador, eso son unas 32 garrafas mensuales. A un precio medio de entre 6 y 8 € la garrafa, salen entre 192 y 256 € al mes: entre 2.300 y 3.070 € al año.
Si en lugar de garrafas se compran botellines individuales, la cuenta se dispara. A 0,30 € el botellín de medio litro, 600 litros mensuales son 1.200 botellines: 360 € al mes, más de 4.300 € al año.
Lo que no aparece en la factura
Aquí está la parte que casi nunca se calcula:
El alquiler del dispensador. Entre 10 y 25 € al mes según el modelo, unos 120-300 € al año.
El espacio. Las garrafas llenas y las vacías ocupan sitio. En un local donde el metro cuadrado cuesta dinero, dos metros dedicados a almacenar agua tienen un coste real.
Las horas de alguien. Recibir el pedido, firmar el albarán, cambiar la garrafa cuando se acaba, sacar las vacías, llamar cuando no llega el pedido. Media hora a la semana, 26 horas al año. A 20 € la hora, 520 € que nadie contabiliza.
Los días sin agua. Pasa: se acaba el viernes por la tarde y el reparto llega el martes. La gente baja a la cafetería, o compra botellines por su cuenta.
Con todo sumado, una oficina de 20 personas está entre 3.000 y 3.900 € al año en agua con garrafas, y por encima de 5.000 € si tira de botellines.
La alternativa: fuente conectada a la red
Un equipo conectado a la toma de agua del local, con filtrado y ósmosis, elimina de golpe las garrafas, el almacenaje, el reparto y la gestión. Hay agua siempre, fría o del tiempo, y el consumo deja de importar: da igual que un día se beba el doble.
El modelo habitual es de cuota mensual con mantenimiento incluido, en la franja de 40-70 € al mes según el equipo y el número de puntos de servicio. En una oficina de 20 personas eso son entre 480 y 840 € al año, frente a los 3.000-3.900 € de las garrafas.
El ahorro está entre 2.200 y 3.400 € anuales. Y la cuota es gasto deducible, con una sola factura mensual en lugar de albaranes sueltos.
El argumento que pesa en las empresas
Más allá del dinero, hay dos motivos que suelen inclinar la decisión:
El plástico. Una oficina de 20 personas con botellines genera unos 14.000 envases al año. Con garrafas retornables el número baja mucho, pero siguen estando el transporte y las emisiones del reparto semanal. Para empresas con compromisos de sostenibilidad o que reportan indicadores ambientales, quitar el agua embotellada es una de las medidas más visibles y fáciles de explicar.
La imagen. Una fuente limpia en la zona común, con vasos de cristal o botellas reutilizables corporativas, transmite algo distinto a una torre de garrafas de plástico junto a la fotocopiadora.
Qué mirar antes de contratar
Tres cosas que marcan la diferencia entre un buen servicio y un problema:
- Que el mantenimiento esté incluido y con visitas programadas, no a demanda
- Que el equipo esté dimensionado para las puntas: a media mañana todo el mundo va a la vez
- Que haya más de un punto si la plantilla está repartida en plantas
Preguntas rápidas
¿Y si la oficina es de alquiler? No es un problema: la instalación es una conexión a la toma de agua existente, reversible y sin obra. Al dejar el local, el equipo se retira y todo queda como estaba.
¿Quién limpia la fuente? En un servicio con cuota, el mantenimiento incluye la desinfección periódica del equipo y el cambio de filtros. Conviene que esté por escrito y con visitas programadas.
¿Funciona sin enchufe cerca? Los equipos con refrigeración necesitan corriente. Si no hay toma cerca del punto elegido, se estudia la ubicación: a veces basta con moverlo un metro.
¿Qué pasa en verano, con más consumo? Esa es justo la ventaja frente a las garrafas: al estar conectado a la red, el caudal no se acaba. Lo único a dimensionar es la capacidad de enfriado en las horas punta.
Haz tu propio cálculo
Coge la última factura de agua de la oficina, multiplícala por doce y súmale el alquiler del dispensador. Después añade media hora semanal de alguien gestionándolo. Ese es tu número real.
Si quieres que lo miremos con los datos de tu empresa, en fuentes de agua para empresas están las opciones según tamaño de plantilla, y desde contacto podemos pasar a ver el local y decirte qué equipo encaja.


