«Sí, pero luego está la sal». Es la objeción más repetida cuando alguien se plantea un descalcificador, y es razonable: nadie quiere cambiar una molestia por un gasto sin fin. Vamos con los kilos y los euros.
Para qué sirve la sal
Un descalcificador no consume sal para tratar el agua. La usa para regenerarse.
Dentro del equipo hay unas resinas que capturan el calcio y el magnesio del agua y sueltan sodio a cambio. Cuando esas resinas se llenan de cal, dejan de trabajar. La regeneración es el proceso que las limpia: una salmuera las atraviesa, arrastra la cal al desagüe y devuelve las resinas a su estado inicial.
Por eso el consumo no depende de cuánta agua uses, sino de cuánta cal haya que retirar.
Los tres factores
La dureza del agua. A más grados, más cal por litro y más regeneraciones.
El agua que consumís. Una familia de cinco regenera más que una pareja.
El tipo de equipo. Los antiguos regeneraban por reloj, tocara o no. Los actuales llevan contador y regeneran solo cuando de verdad hace falta: la diferencia de consumo entre unos y otros llega al 40 %.
Los números
Para una vivienda de cuatro personas, con un consumo aproximado de 400 litros diarios:
- Agua de dureza media (25 ºfH): unos 12-15 kg de sal al mes.
- Agua dura (40 ºfH): unos 20-25 kg al mes.
- Agua muy dura (55 ºfH): unos 28-35 kg al mes.
La sal específica para descalcificadores cuesta entre 0,35 y 0,55 € el kilo, según formato y dónde la compres. Traducido:
- Dureza media: 5-8 € al mes
- Agua dura: 8-13 € al mes
- Agua muy dura: 11-18 € al mes
Entre 60 y 200 € al año según la zona. Compáralo con lo que la cal te cuesta en energía, electrodomésticos y productos de limpieza, que en agua dura ronda los 350-570 € anuales, y el balance se ve solo.
Cada cuánto hay que reponerla
El depósito de sal de un equipo doméstico admite entre 25 y 50 kg. Con agua dura, toca rellenar cada cinco o seis semanas. Con dureza media, cada dos meses largos.
No hay que vaciarlo ni limpiarlo cada vez: se echan los sacos encima y listo. Lo que sí conviene es no dejar que se quede vacío mucho tiempo, porque el equipo seguiría funcionando sin regenerar y la cal volvería a pasar.
Cómo gastar menos
Ajusta la dureza de salida. Un error común es dejar el agua totalmente blanda. Regular el equipo para que deje entre 8 y 12 ºfH protege igual la instalación, es más agradable de beber y reduce las regeneraciones.
Elige un equipo con contador. Si regenera según el consumo real y no por calendario, el ahorro es inmediato.
Compra la sal en pastillas y a granel. Los sacos de 25 kg salen bastante más baratos que los formatos pequeños.
Revisa la programación una vez al año. Si en casa vivís menos personas que cuando se instaló, el equipo puede estar regenerando de más.
Señales de que algo no va bien
Un descalcificador bien ajustado casi no da señales de vida. Cuando las da, conviene mirarlo:
- La sal no baja. Si el nivel se mantiene semanas, puede que el equipo haya dejado de regenerar y el agua esté pasando sin tratar.
- La sal se apelmaza en un bloque. Ocurre con humedad o con sal de mala calidad; hay que romperlo para que la salmuera se forme bien.
- Vuelve la cal en los grifos. Señal de resinas agotadas o de una programación desajustada.
- Regenera todos los días. Casi siempre es un ajuste mal hecho, y se traduce en sal y agua tirados.
Preguntas rápidas
¿Vale la sal de cocina? No. La sal de descalcificador es de alta pureza y en pastillas para que se disuelva de forma controlada. La sal común lleva impurezas que dañan las resinas y acaba saliendo más cara.
¿El agua sabe salada? No. El sodio que se aporta es proporcional a la dureza de partida y no se percibe. Si hay una dieta baja en sodio en casa, conviene comentarlo: se puede dejar un grifo sin tratar.
¿Cuánta agua gasta al regenerar? Entre 50 y 150 litros por regeneración, normalmente de madrugada. En una casa normal supone menos del 3 % del consumo.
¿Puedo saltarme una regeneración si me voy de viaje? Los equipos con contador lo hacen solos: sin consumo, no regeneran.
Antes de decidir, mide
Todo lo anterior depende de un dato que probablemente no tengas: la dureza exacta del agua de tu casa. Con ese número, el consumo de sal deja de ser una incógnita y pasa a ser una cuenta.
Lo analizamos sin coste. Pídelo desde contacto y te decimos cuánta sal gastarías tú, no una media. Y si quieres ver los equipos, están en descalcificadores de agua.


